lunes, 5 de noviembre de 2012

Resumen de "Los Cafés del TrisKel"

El Triskel del Norte estaba dispuesto a acoger, por primera vez, nuestros cafés. Poco a poco fue llegando todo el mundo y nos fuimos sentando a la mesa. Gente nueva, buenos amigos, que conocieron nuestros cafés, ¿qué mejor excusa para enseñarles las instalaciones del Triskel del Norte? Como sabemos que a veces cuesta romper el hielo, preparamos un pequeño juego para sacar temas de debate, pero, felizmente, no hizo falta, porque la conversación fue saliendo sola, fluyendo como un río fresco y alegre. Los comienzos en el BDSM y cómo nos sentimos en nuestros roles son un tema más que recurrente, y no es extraño, sobre todo teniendo en cuenta que teníamos nuevas caras y que tenemos un espíritu cotilla ya conocido. En esta ocasión, además, tuvimos oportunidad de hablar de BDSM homosexual, lo que a los que estamos más acostumbrados a hablar sólo de heterosexualidad nos resultó un soplo de aire fresco y más de uno pudo descubrir otras formas de vivir la magia del BDSM.
Pero como no va a ser todo seriedad... algunos nos asutamos al oir hablar de sexo zombi, y es que este muerto está muy vivo, y los zombies también tienen derecho a disfrutar del sexo, y los vivos a disfrutar del sexo de los zombies... Fantasías y deseos más duros, otros más ligth, muchas risas, complicidad... No pudo faltar espacio para la seguridad, pues como sabéis, la seguridad es algo que nos preocupa mucho a todos, ya que un juego excitante es mejor que no acabe en el hospital. Esposas, muñequeras, collares... Incluso en las prácticas más inocuas hay que saber con qué jugamos, y sobre eso también hablamos.
Prácticas de las llamadas extremas, que a alguno le revolvieron las tripas, y prácticas más comunes, de todo se habló, y todo el mundo habló de sus preferencias y de sus gustos, también de sus conocimientos.
Cómo no, hablamos de la fiesta del día 10, que promete ser divertida, y algunas de las personas que, aunque parezca mentira, no sabían que había una fiesta, se animaron enseguida a venir.
Y poco a poco se nos fue echando la noche encima, que los días ya no son tan largos, y a nosotros se nos hicieron cortas las horas, y las consumimos lentamente, deleitándonos y saboreando cada uno de los minutos que disfrutamos de una conversación al calor de un café, ahora más que nunca en esta nuestra, vuestra, casa.
Gracias a todos los que lo hicisteis posible. Gracias a todos los que, día a día, lo hacéis posible.





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